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¿Por qué hacer matemáticas en verano?
Durante las vacaciones largas, algunos conocimientos y habilidades que durante el curso teníamos frescos pueden empezar a quedar “en modo reposo”. Este fenómeno se conoce como learning loss o pérdida de aprendizaje.
En matemáticas, esta pérdida se puede notar especialmente, sobre todo en aspectos como el cálculo, la numeración o la agilidad para resolver problemas. Por eso, mantener una pequeña continuidad durante el verano puede ayudar a los niños a llegar a septiembre con más confianza.
Ahora bien: combatir la pérdida de aprendizaje no significa llenar el verano de deberes ni adelantar contenidos del curso siguiente. La clave es hacer que las matemáticas aparezcan de manera natural. Con pequeñas actividades, un poco de curiosidad y propuestas adaptadas a cada edad, el verano puede convertirse en un momento ideal para mantener la mente activa y reforzar lo que se ha trabajado durante el curso.
