Testimonios

Río de Janeiro, Brasil

Sistema educativo: Secretaría Municipal de Educación de Río de Janeiro /
Cursos con Innovamat: 1.º y 2.º de primaria
Piloto: 5 escuelas públicas / Ampliación: 159 escuelas públicas
Evaluación independiente: Germina, con financiación de la Fundação Lemann

Río de Janeiro es una ciudad llena de vida. Y también es donde hay una de las redes públicas de educación más grandes de América Latina. En 2023, se propusieron un reto ambicioso: mejorar la manera en que los niños y niñas aprenden matemáticas desde los primeros cursos de primaria.

La Secretaría Municipal de Educación de Río de Janeiro gestiona más de 1.500 escuelas y acompaña el aprendizaje de cientos de miles de alumnos. En un contexto así, cualquier cambio educativo debe ser cuidadoso, medible y sostenible. Por eso, cuando la ciudad decidió explorar nuevos caminos para enseñar matemáticas, el punto de partida fue claro: empezar con un piloto pequeño, observar qué ocurría en las aulas y evaluarlo con una mirada independiente.

Así nació la colaboración entre SME-Rio, Innovamat, Fundação Lemann y el centro de investigación, Germina.

«Los niños están más interesados, más motivados. Tienen un razonamiento lógico más rápido que incluso les permite aplicar las matemáticas en otras disciplinas.»

Evelin, asesora pedagógica de la Secretaria de Educación de Río de Janeiro

Un piloto para entender qué podía cambiar en el aula

El proyecto empezó en 5 escuelas públicas de Río de Janeiro, con alumnos de 1.º y 2.º de primaria. El objetivo no era solo traer un cambio de recursos para el aula, sino comprobar si una visión de las matemáticas basada en la comprensión, la manipulación, el diálogo y la resolución de problemas podía encajar en la realidad cotidiana de las escuelas públicas de la ciudad.

Antes de empezar, Germina, una organización independiente de investigación educativa, analizó la situación de partida. La realidad que encontraron aún era común en muchos sistemas educativos: clases de matemáticas principalmente centradas en un único recurso, con poca exploración, poca conversación matemática entre alumnos y menos oportunidades para construir los conceptos desde la experiencia.

El reto, por tanto, no era menor. Se trataba de introducir nuevas prácticas en el aula en las que los alumnos piensen de verdad, estén activos mentalmente, argumenten, descubran estrategias y puedan disfrutar de las matemáticas.

«Los niños pueden argumentar, razonar, discernir. Así que se trata de resolver problemas. Esto es un gran beneficio para la vida.»Simone Cabral, coordinadora pedagógica de E.M. Capistrano da Abreu.

El camino hacia la mejora de la educación matemática

Cuando empezaron a introducir los recursos de Innovamat, las aulas empezaron a funcionar de forma distinta. Las sesiones invitaban a los alumnos a manipular materiales, discutir estrategias con sus compañeros y buscar diferentes caminos para llegar a una solución.

Ana Paula Calmon, profesora de la escuela E.M. Pedro Ernesto, lo resume con una imagen muy potente:

«Innovamat ha enriquecido aún más las clases. Tenemos más opciones en cuanto a materiales y más oportunidades de práctica y trabajo.»

Ese cambio no solo se veía en las actividades. También se veía en la actitud de los alumnos. Niños que antes participaban poco empezaron a levantar la mano y a explicar cómo lo habían pensado.

Las matemáticas dejaron de ser únicamente una respuesta correcta para convertirse en una conversación.
Uno de los aspectos más valorados por parte de los docentes fue que la propuesta permite atender distintos ritmos de aprendizaje sin renunciar a la profundidad matemática. Cada alumno puede aproximarse al reto desde su punto de partida y, a la vez, seguir avanzando hacia estrategias cada vez más eficientes.

Cuando el docente cambia la clase, cambia la relación con las matemáticas

Uno de los aprendizajes más importantes del piloto fue que los cambios no ocurren solo por introducir un nuevo recurso. Ocurren cuando los docentes se apropian de la propuesta y la convierten en una experiencia viva en el aula. En boca de Amanda Oliveira, coordinadora pedagógica en E.M. Pedro Ernesto: 

«Cuando veo que mi práctica está cambiando, creo que estamos creciendo.»

La evaluación de Germina mostró que, en las escuelas que implementaron Innovamat, aumentó el uso de recursos físicos y digitales, se propusieron más situaciones de aprendizaje activo y se ofreció más feedback estructurado a los alumnos.

Es decir, cambió la manera de enseñar. Y cuando cambia la manera de enseñar, también cambia la manera en que los alumnos se relacionan con las matemáticas.
Los docentes observaron más implicación, más curiosidad y más disposición a ser persistentes cuando algo no salía a la primera. En lugar de esperar una explicación cerrada, los alumnos empezaron a construir sentido y a argumentar que podía haber más de una estrategia válida para resolver un problema.

«Los resultados del piloto, tras dos años de implementación, están entre los más eficaces en la literatura sobre evaluación de impacto de programas educativos orientados a la mejora del aprendizaje matemático en los primeros cursos de primaria.»

Marco Pepe, investigador principal de Germina

Una evaluación independiente para entender el impacto

Desde el inicio, el piloto se diseñó con la condición de que debía evaluarse de forma independiente. Germina lideró el estudio con datos externos a Innovamat y con una metodología que permitiera comparar la evolución de las escuelas que usaban la propuesta con la de escuelas similares que no la usaban.

Los primeros resultados apuntaron a algo importante: durante el primer año, el cambio más visible estaba en el aula. Los docentes notaron un cambio real en su manera de enseñar, que reforzaba la confianza en los alumnos. Y, tras dos años de implementación, llegaron también los resultados en aprendizaje.

En las 5 escuelas del piloto inicial, los alumnos de 2.º y 3.º obtuvieron mejoras significativas en matemáticas: +0,16 desviaciones estándar en 2.º y +0,20 en 3.º.
La conclusión era prudente, pero prometedora: cuando la implementación se acompaña, se evalúa y se sostiene en el tiempo, los cambios en el aula pueden traducirse en mejores aprendizajes.

De 5 escuelas a 159

Con los primeros resultados sobre la mesa, la Secretaría Municipal de Educación de Río decidió ampliar el programa de 5 a 159 escuelas públicas. Se trataba de escalar una experiencia que ya había mostrado señales sólidas.

«Hoy podemos ofrecer este proyecto a más de 150 escuelas públicas repartidas por Río de Janeiro. Estoy contento de que podamos apoyar a Río en el objetivo de convertirse en la capital de las matemáticas.»

Thiago Rossetto, director general de Innovamat Brasil

Pero esta ampliación también reflejaba una convicción compartida: mejorar la educación matemática en un sistema público requiere tiempo, rigor y colaboración. No basta con entregar materiales. Hay que acompañar a los docentes, escuchar las necesidades de las escuelas y medir lo que ocurre para ajustar constantemente el camino.

En palabras de Andreu Dotti Boada, CEO y fundador de Innovamat: «Porque aprender matemáticas es una necesidad global.»

Este cambio no habría sido posible sin la implicación, pasión y compromiso de tantos maestros que nos han abierto las puertas de sus aulas. Su esfuerzo es el motor que nos inspira a seguir trabajando para que esta misión llegue a muchas más aulas de Brasil.