Primer estudio independiente sobre el impacto de Innovamat en Estados Unidos

Marc Colomer
Marc Colomer
07/05/2026|13 min de lectura
Primer estudio independiente sobre el impacto de Innovamat en Estados Unidos

Este estudio independiente de WestEd muestra que, tras dos años de implementación, los alumnos que utilizaron los recursos de Innovamat obtuvieron mejores resultados en matemáticas que los que no los usaban, con una medida de efecto de 0,24.

En el curso 2023-2024, Innovamat llegó por primera vez a las aulas de Estados Unidos. Para nosotros, ese paso no podía limitarse a implementar el programa en un nuevo país. También queríamos entender qué impacto podía tener Innovamat en este nuevo contexto.

Por eso, desde el inicio, nos propusimos acompañar la llegada a Estados Unidos con un estudio independiente de eficacia. Queríamos medir resultados, pero también aprender: ¿qué ocurre cuando una escuela empieza a cambiar la manera de enseñar matemáticas? ¿Cuánto tiempo necesita ese cambio para consolidarse? ¿Qué efectos se observan en el aprendizaje del alumnado?

¿Por qué hacer un estudio en Estados Unidos?

Estados Unidos tiene una larga tradición en la evaluación de programas educativos. Además, cuenta con marcos de referencia como la What Works Clearinghouse (WWC), una iniciativa del Institute of Education Sciences que ayuda a identificar estudios que cumplen ciertos estándares de evidencia. En este contexto también se utilizan los niveles de evidencia de la ley ESSA (2015), que clasifican la solidez de las evidencias disponibles sobre un programa educativo. El punto principal es que los estudios de eficacia no tienen todos el mismo rigor y no permiten sacar conclusiones con la misma firmeza. El nivel de evidencia depende de cómo el estudio está diseñado. Estos niveles van desde justificar las bases científicas o teóricas en las que se basa un proyecto (nivel IV) hasta demostrar el impacto positivo de este programa con un estudio experimental riguroso, bien diseñado y bien implementado (nivel I).

Pero el factor clave que nos permitió tirar adelante este estudio es que surgió la oportunidad de recibir financiación por parte de la Jacobs Foundation, una fundación que impulsa el uso de evidencia en educación y en el desarrollo de soluciones EdTech. Una de las condiciones para recibir esta financiación era trabajar con una institución independiente recomendada por la propia fundación. Entre las opciones disponibles, escogimos WestEd, una organización sin ánimo de lucro especializada en investigación y evaluación educativa.

La hipótesis: el impacto necesita tiempo

Desde las primeras conversaciones con WestEd compartimos una hipótesis clara: mejorar la enseñanza de las matemáticas no es algo inmediato.

Innovamat no consiste solo en cambiar unos materiales por otros. Implica introducir una manera distinta de aprender matemáticas: más conversación, más protagonismo del alumnado, más uso de múltiples representaciones, secuencias conectadas entre sí, trabajo con materiales concretos antes de pasar a lo simbólico, y una práctica pensada para consolidar conocimientos y desarrollar fluidez, etc.

Como cualquier cambio educativo, requiere tiempo. El primer año suele ser un año de adaptación: cambian dinámicas de aula, rutinas docentes y formas de participación del alumnado. Nuestra hipótesis era que las mejoras en rendimiento matemático serían más detectables a partir del segundo año de uso continuado.

Con esta idea, WestEd planteó un estudio longitudinal de dos años. Es decir, se siguió el progreso de los estudiantes durante 2 años desde que empezaron a utilizar los recursos de Innovamat.

¿Cómo se diseñó el estudio?

El estudio se realizó en Nueva Jersey con alumnado de 2.º y 3.º grado durante los cursos 2023-2024 y 2024-2025. En ese momento, solo tres distritos de Estados Unidos utilizaban Innovamat. De ellos, dos usaban la misma evaluación externa, LinkIt!, lo que permitía disponer de datos comparables desde el inicio. Este punto era clave. Para saber si un programa tiene impacto, no basta con mirar cómo termina el alumnado. También hay que saber de dónde parte. Por eso, WestEd utilizó los resultados de LinkIt! de otoño de 2023 como punto de partida, y los resultados de otoño de 2025 como medida principal después de dos años de implementación.

LinkIt! es una evaluación de referencia que algunos distritos ya utilizaban de manera habitual para medir el progreso en matemáticas durante el curso. No fue una prueba diseñada por Innovamat ni administrada específicamente para el estudio, sino una fuente externa que ya formaba parte del funcionamiento ordinario de los distritos.

Como no era posible asignar al azar qué escuelas usaban Innovamat y cuáles no, WestEd diseñó un estudio cuasi-experimental. Dicho de forma sencilla: comparó al alumnado que usaba Innovamat con alumnado similar de otras escuelas que no lo usaban.

Para construir esa comparación, WestEd partió de una lista inicial de escuelas de Nueva Jersey que no habían adoptado Innovamat. De esta lista, LinkIt! proporcionó datos anónimos a WestEd de 1650 estudiantes de 17 distritos que también utilizaban esta evaluación. A partir de ahí, WestEd aplicó un proceso de emparejamiento a nivel de alumno: para cada estudiante del grupo Innovamat, buscó otro estudiante lo más parecido posible en variables como el rendimiento inicial, el curso, el género, la etnia, el nivel socioeconómico o si tenía un plan educativo individualizado. En total, la muestra final del estudio incluye 910 estudiantes, de los cuales 455 utilizaron Innovamat.

La lógica es fácil de entender: si queremos comparar resultados, primero debemos asegurarnos de que los grupos comparados se parecen lo máximo posible antes de empezar. Este tipo de diseño, llamado diseño cuasi-experimental con grupos emparejados, está reconocido en los manuales de estudios de eficacia de la What Works Clearinghouse en el nivel ESSA Tier II. Sin embargo, en los casos donde la muestra está agrupada en pocas escuelas y esta agrupación no se tiene en cuenta, el diseño se considera parte del nivel ESSA Tier III.

Resultados: el rendimiento mejora a partir del segundo año

Como resultado principal, se encontró que después de dos años de implementación, el alumnado que utilizó Innovamat obtuvo mejores resultados en matemáticas que el grupo de comparación.

En concreto, WestEd encontró una diferencia estadísticamente significativa (p = .002) entre los dos grupos, con un tamaño del efecto de 0,24. Aunque estos términos son técnicos, la idea es simple: la diferencia observada no parece explicarse por azar, y la magnitud del efecto es relevante en el contexto de la investigación educativa. Según WestEd, una diferencia de este tamaño equivale, de forma aproximada, a que un estudiante situado en el percentil 50 pasara al percentil 58. En otras palabras, si ordenáramos a 100 estudiantes según sus resultados, un estudiante en la mitad del grupo con Innovamat pasaría a situarse aproximadamente en la posición 58. Esta traducción ayuda a hacerse una idea intuitiva del resultado, aunque debe interpretarse como una aproximación.

Nota: el grupo “Treatment” muestra los resultados promedios normalizados de los estudiantes con Innovamat, mientras que el grupo “Comparison” muestra los resultados de los estudiantes con otras propuestas educativas.

También es relevante lo que ocurrió después del primer año: no se observaron diferencias significativas entre el grupo Innovamat y el grupo de comparación. Para nosotros, este resultado es tan importante como el anterior, porque encaja con la hipótesis inicial. Los cambios profundos en la enseñanza necesitan tiempo para consolidarse.

El estudio también exploró si el impacto variaba según distintos subgrupos. El resultado más destacado fue que el efecto pareció ser mayor en el alumnado que empezó el estudio en 3.º grado que en el que empezó en 2.º. Estos análisis, sin embargo, eran exploratorios y deben interpretarse con cautela.

Percepción docente: una enseñanza más centrada en el alumno.

Además de analizar resultados académicos, WestEd entrevistó a docentes que habían implementado Innovamat. Sus respuestas ayudan a entender mejor qué estaba ocurriendo en las aulas.

Los docentes describieron un cambio hacia una enseñanza más centrada en el alumnado, con más discusión matemática, más explicación de estrategias y más oportunidades para participar. También destacaron un aumento en la confianza y la implicación del alumnado, especialmente entre estudiantes que antes se sentían más alejados de las matemáticas. Es importante destacar que estas observaciones son muy coherentes con los testimonios recogidos en otro distrito de New Jersey, Upper Freehold.

Por ejemplo, el informe de WestEd recoge comentarios de docentes como los siguientes:

“Hay que dejarlo en manos de los niños. Tienes que dar un paso atrás, tener un poco de paciencia, dejar que lo averigüen por sí mismos, dejar que hablen entre ellos… y ahí es donde se produce el cambio.”

“Las conversaciones que los niños pueden llegar a tener sobre matemáticas son increíbles. Van razonando mientras hablan. Están llegando a comprensiones a las que creo que yo no habría llegado en segundo de primaria, porque constantemente tienen que explicar por qué.”

“Lo que más me gustó fue que toda la clase disfrutaba de las matemáticas. … Aquellos niños que al principio de curso no disfrutaban de las matemáticas, o que tenían dificultades, pudieron participar. … Creo que estas sesiones les dieron mucha confianza. … Al cabo de uno o dos meses, todos los niños participaban, y eso no era habitual. Muchas veces tenías a esos niños que simplemente se desconectaban de las matemáticas.”

Al mismo tiempo, identificaron retos propios de los primeros años de implementación: la curva de aprendizaje docente, la preparación de materiales, la alineación con estándares locales, las herramientas de evaluación o algunos aspectos técnicos. Estos retos recuerdan algo importante: la calidad de una propuesta educativa no depende solo de sus materiales, sino también del acompañamiento y del proceso de implementación.

En este sentido, uno de los aspectos que los docentes valoraron de forma positiva fue el apoyo recibido por parte de los asesores de Innovamat, que les ayudó a afrontar el cambio de enfoque, adaptar los materiales a su realidad y a trasladar el programa al aula.

“…El acompañamiento fue inmejorable… supieron adaptarse muy bien a nuestras necesidades.”

¿Cómo interpretar estos resultados?

Este estudio aporta una evidencia prometedora del impacto del programa de Innovamat, según los niveles de evidencia de ESSA (Tier III). En este contexto, y tras dos años de uso, Innovamat se asocia con una mejora significativa en los resultados de matemáticas.

Ahora bien, conviene ser precisos. No se trata de un experimento aleatorizado, sino de un estudio cuasi-experimental con grupos emparejados y una muestra relativamente pequeña. Este diseño mejora la comparación entre grupos, pero no elimina por completo la posibilidad de que existan diferencias no observadas entre las escuelas que adoptaron Innovamat y las que no. Por eso, WestEd señala que los resultados deben interpretarse con cautela causal.

También es importante poner los resultados en contexto. Evaluar el impacto de un programa curricular en condiciones reales no es sencillo. Como indica Kraft (2023), un porcentaje alto de los estudios en educación no encuentran ningún impacto relevante. Esto es coherente con la interpretación que nos hizo llegar la investigadora principal del estudio, Mingyu Feng, cuando nos presentó los resultados: “Estos resultados son muy positivos. En la mayoría de estudios de evaluación de educación que hacemos en WestEd no vemos resultados significativos. Además, si se detectan mejoras, normalmente las medidas de efecto son más pequeñas.” 

Por otro lado, como indica el informe “Rounding Up” de Bellwether sobre estudios de eficacia en currículos de matemáticas en Estados Unidos, la mayoría de programas se evalúan a través de diseños correlacionales (ESSA Tier III) o cuasi-experimentales (ESSA Tier II). No es común utilizar diseños experimentales con asignación aleatoria de quién implementa el programa a evaluar, ya que tienen un coste muy elevado y son muy difíciles de implementar y coordinar. Algunos de los estudios más relevantes en Estados Unidos sobre programas de matemáticas se pueden encontrar en la página Evidence for ESSA. Si hacéis un poco de investigación sobre los estudios de programas curriculares de matemáticas que involucran el grupo de clase completo, veréis que las medidas de efecto se sitúan alrededor del 0.1, y raramente se pasa de 0.15.

En este marco, encontrar un efecto positivo, significativo y superior a 0,2 desviaciones estándar es un resultado especialmente alentador, aunque debe seguir acumulándose evidencia con muestras más amplias y nuevos contextos. Para nosotros, los resultados refuerzan una idea central: cuando se implementa de manera sostenida, una enseñanza de las matemáticas basada en la comprensión y el desarrollo de competencias puede tener impacto en el aprendizaje.

Además, estos resultados son coherentes con otras evidencias que veníamos recogiendo en distintos contextos. En España, por ejemplo, nuestros estudios internos apuntaban a una relación positiva entre la experiencia acumulada con Innovamat y los resultados en pruebas de matemáticas [artículo]. También habíamos observado que el profesorado valora especialmente el impacto del programa en la participación, la motivación y el aprendizaje del alumnado, así como en su propio desarrollo profesional [artículo].

En conjunto, este primer estudio independiente en Estados Unidos apunta en la misma dirección que otras evidencias previas. Nos anima a seguir investigando, aprendiendo y evaluando cada vez con muestras más grandes y diseños más rigurosos. El objetivo final sigue siendo el mismo: acompañar mejor a las escuelas y a los docentes para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas.

Referencias:

Gold, T., Carroll, K., Newby, L.D.T., and Steel King, M. (March 2023). “Rounding Up: An Analysis of Math Curriculum Effectiveness

Studies.” BellwetherKraft, M. A. (2023). The Effect-Size Benchmark That Matters Most: Education Interventions Often Fail. Educational Researcher, 52(3), 183-187.