Por qué la brecha socioeconómica de la OCDE no se ha reducido: un cambio de medición, no de resultados en PISA 2025

Marc Colomer
Marc Colomer|22/09/2026|5 min de lectura
Por qué la brecha socioeconómica de la OCDE no se ha reducido: un cambio de medición, no de resultados en PISA 2025

El contexto: lo que publicó el informe PISA 2025

El 8 de septiembre, la OCDE publicó los resultados de la edición de PISA 2025. Los resultados mostraron una gran caída del desempeño del alumnado de los países de la OCDE, situando la media de la OCDE en los valores más bajos de todas las ediciones de PISA desde el año 2000.

El Volumen I de PISA 2025 (OCDE) señala que el descenso fue especialmente acusado entre los alumnos de familias acomodadas, y que esto llevó a que la brecha de rendimiento entre estudiantes socialmente favorecidos y desfavorecidos se redujera entre 2022 y 2025 en numerosos países —entre ellos, España—. En concreto, la caída media del cuartil socioeconómico más alto fue de 14 puntos en matemáticas, 7,7 en ciencias y 20,7 en lectura: muy superior a la de los otros tres cuartiles, que cayeron 3,1 puntos de media en matemáticas, 6,5 en lectura y en ciencias incluso mejoraron 4,4 puntos.

El informe señalaba que se trataba de «un nuevo fenómeno» de alumnos de familias relativamente acomodadas y con dificultades académicas, sin entrar en las causas que pudieran justificar este nuevo patrón. Este «nuevo fenómeno» ha tenido un amplio impacto científico y mediático a nivel global y ha alimentado numerosas hipótesis sobre sus potenciales causas, incluyendo la del mayor uso de inteligencia artificial en los hogares más acomodados.

Hallazgos del estudio del Innovamat Research Lab

El documento de trabajo muestra que el declive observado en el alumnado más favorecido se explica por un cambio en la herramienta con la que la OCDE mide el nivel socioeconómico del alumnado. Sin embargo, medida de forma comparable a lo largo del tiempo, la brecha socioeconómica no se ha reducido, y en 2025 alcanza su nivel más alto de la última década.

La OCDE introdujo varios cambios para medir el Índice Social, Cultural y Económico (ISEC, ESCS por sus siglas en inglés) del alumnado en la edición de 2025. Dicho índice se calcula como una media aritmética de tres componentes: educación de los padres, ocupación laboral de los padres y un índice de un amplio grupo de bienes en el hogar. Dentro del índice de bienes del hogar, el cuestionario de 2025 eliminó once ítems, entre ellos las ocho preguntas sobre tipos de libros en casa, las más relacionadas con el aprendizaje. En su lugar, los sustituyó por nuevos ítems relacionados con las condiciones de vida (habitación de invitados, sistema de seguridad, piscina, agua corriente o luz eléctrica), casi universales en la OCDE y con menor relación con el rendimiento académico.

Con todo, esta modificación dejó de hacer comparable el índice de 2025 con el de 2022. El cambio de medida llevó a que una proporción reseñable de estudiantes con buenos resultados en PISA y un capital cultural alto, pero unas condiciones de vida más bajas, no aparecieran en el cuartil alto socioeconómico en PISA 2025 (y sí lo hubieran hecho en ediciones anteriores). A su vez, alumnado con peores resultados y capital cultural más bajo, pero con condiciones de vida más altas, les sustituyeron en el grupo socioeconómico más alto. Como consecuencia de dichos cambios, la caída observada en 2025 con el índice socioeconómico publicado en el informe fue mayor que en el resto de grupos. Aunque el propio Informe Técnico de PISA 2025 advertía de que el índice de 2025 no es comparable con el de ciclos anteriores, el Volumen I compara ambas estadísticas.

Adaptar estos índices tienen sentido cuando las sociedades y sus condiciones de vida cambian, pero para hacer comparaciones entre años, era necesario realizar ajustes metodológicos. Es lógico que la manera en que medimos la situaciones socioeconómicas en las que crecen los alumnos se actualice conforme las economías y sociedades cambian: es lo que ha ocurrido en cada edición de PISA y, en ese sentido, esto no es una novedad. En ningún caso el objetivo de este paper es realizar una valoración de las medidas del estatus socioeconómico propuesta por la OCDE en esta edición, sino comparar de manera fiable la evolución del desempeño por grupos socioeconómicos a lo largo del tiempo.

La pregunta a la que respondemos es qué ocurre con la caída de resultados por grupo socioeconómico cuando se miden con un índice realmente comparable entre ediciones. Al reconstruir el ESCS (ISEC) utilizando los microdatos públicos y una metodología comparable con la de la OCDE, el estudio encuentra que:

En resumen, el descenso global del rendimiento es real e incuestionable en los países de la OCDE, pero esta caída no se debe a un mayor desplome de los resultados del alumnado con mayor nivel socioeconómico, sino que se produce de forma pareja en todos los grupos. Esto obliga a reinterpretar los resultados y establecer nuevas hipótesis de las causas de la caída que estén afectando a todo el alumnado por igual.

 

Lecturas relacionadas